Qué es el cashflow y cómo armar un cashflow de gestión sin confundirlo con el cashflow contable
Aprendé qué es el cashflow, cómo construir un cashflow de gestión paso a paso y cuál es la diferencia con el cashflow contable para tomar mejores decisiones financieras.

Camila Fernandez
Contadora Pública, UBA
ABC de tesorería

Muchas empresas dicen que “tienen cashflow”, pero en la práctica están mirando cosas distintas.
Algunas miran un informe contable.
Otras una planilla armada en Excel.
Otras directamente revisan el saldo bancario y con eso toman decisiones.
El problema es que no todo cashflow sirve para gestionar.
Una cosa es el cashflow contable, que busca ordenar y explicar financieramente lo que pasó en un período.
Y otra muy distinta es el cashflow de gestión, que sirve para entender la caja real del negocio, anticiparse a faltantes y tomar decisiones operativas.
Si esta diferencia no está clara, pasa algo bastante común: la empresa cree que tiene visibilidad, pero en realidad está decidiendo con información incompleta o desfasada.
Qué es el cashflow
El cashflow, o flujo de caja, es la forma de ver cómo entra y cómo sale el dinero de una empresa en un período determinado.
Dicho simple: muestra de dónde viene la plata y hacia dónde se va.
Eso parece básico, pero no lo es tanto. Porque una empresa puede vender mucho, mostrar rentabilidad e igual tener problemas de caja. También puede pasar lo contrario: tener un mes flojo en resultados, pero una caja transitoriamente sana por la forma en que cobró o postergó pagos.
Por eso el cashflow es tan importante: no mide solamente resultado, mide liquidez.
Y la liquidez es lo que define si una empresa puede:
pagar sueldos
cumplir con proveedores
afrontar impuestos
invertir
financiar crecimiento
evitar descalces
Por qué el cashflow importa tanto en tesorería
La tesorería vive en el presente y en el corto plazo.
No alcanza con saber si el negocio gana plata en términos contables. También hay que saber:
cuánta caja hay hoy
qué entra esta semana
qué sale este mes
dónde puede haber tensión
cuánto margen real existe para tomar decisiones
Ahí aparece el cashflow como herramienta central.
Cuando está bien armado, permite pasar de una lógica reactiva a una lógica de anticipación.
En vez de apagar incendios, la empresa empieza a ver el mapa.
Qué es un cashflow contable
El cashflow contable suele estar más vinculado a reportes financieros, cierres y análisis de estados contables.
Normalmente parte del resultado del ejercicio y ajusta partidas que no implicaron movimiento de caja real, como amortizaciones, previsiones u otras variaciones contables. También suele ordenar los flujos entre actividades operativas, de inversión y de financiación.
Es útil. Mucho.
Sirve para:
entender la performance financiera de un período
analizar generación de caja desde una mirada formal
presentar información a inversores, auditoría o directorio
leer la película financiera completa con criterio contable
Pero tiene una limitación fuerte para la operación diaria:
no siempre refleja cómo se mueve la caja de gestión en el momento en que hay que decidir.
En otras palabras: puede estar impecable como reporte, pero no necesariamente ayudarte a responder preguntas como:
¿llego a pagar todo la semana que viene?
¿qué pasa si se retrasa esta cobranza?
¿qué caja me queda después de impuestos?
¿cuánto puedo comprometer hoy sin tensionar el mes?
Qué es un cashflow de gestión
El cashflow de gestión es una herramienta operativa y de decisión.
No está pensado primero para cerrar balances. Está pensado para gestionar la caja real del negocio.
Su lógica es mucho más práctica:
toma saldos iniciales reales
suma ingresos esperados o cobrados
resta egresos comprometidos o proyectados
muestra evolución de caja en el tiempo
permite ver faltantes, excedentes y descalces
Es el cashflow que usa una empresa para manejar su liquidez.
Por eso suele estar armado por:
día
semana
quincena
mes
Y muchas veces se abre por:
cuenta bancaria
sociedad
unidad de negocio
moneda
proyecto
No busca solamente explicar qué pasó.
Busca ayudarte a decidir qué hacer.
La diferencia entre cashflow contable y cashflow de gestión
Esta es la parte más importante del artículo.
El cashflow contable:
mira el negocio con criterio financiero-contable
suele construirse sobre cierres y estados financieros
explica generación de caja desde una lógica formal
sirve para análisis financiero y reporting
El cashflow de gestión:
mira la liquidez operativa del negocio
se construye con movimientos reales y proyectados
sirve para tomar decisiones del día a día
ayuda a anticipar tensiones de caja
La diferencia no es cuál está bien y cuál está mal.
La diferencia es para qué sirve cada uno.
Mi opinión rígida:
si una empresa usa solo cashflow contable para gestionar tesorería, llega tarde.
Y si usa solo una planilla de gestión sin criterio ni estructura, se desordena igual.
Las dos miradas pueden convivir. Pero no hay que mezclarlas.
Cómo armar un cashflow de gestión
Acá está el punto práctico.
Un cashflow de gestión no necesita ser complejo para ser útil.
Pero sí necesita estar bien pensado.
1. Definí el horizonte de análisis
Primero hay que decidir qué ventana querés mirar.
Lo más común es trabajar con:
13 semanas, si querés foco fuerte en liquidez de corto plazo
3 meses, si querés una visión táctica
6 a 12 meses, si querés complementar con planeamiento
Para tesorería, el formato de 13 semanas suele ser muy potente porque obliga a mirar la caja con disciplina y anticipación.
2. Tomá un saldo inicial real
No arranques desde un número “aproximado”.
El cashflow de gestión tiene que partir de la caja disponible real:
bancos
billeteras
caja física, si aplica
saldos por moneda
saldos por sociedad, si corresponde
Este punto es clave, porque si el arranque ya está mal, todo lo demás queda contaminado.
3. Separá ingresos y egresos por categoría
Después necesitás estructurar los flujos.
Ingresos
cobranzas de clientes
anticipos
préstamos recibidos
aportes de socios
recuperos
rendimientos financieros
Egresos
proveedores
sueldos
cargas sociales
impuestos
alquileres
servicios
deuda financiera
inversiones
retiros o dividendos
Cuanto más ordenadas estén las categorías, más útil se vuelve el análisis.
4. Diferenciá entre real, comprometido y proyectado
Este punto hace toda la diferencia.
Un buen cashflow de gestión no mezcla todo como si tuviera el mismo nivel de certeza.
Conviene distinguir:
real: ya ocurrió
comprometido: tiene alta probabilidad o fecha definida
proyectado: estimado según comportamiento esperado
Eso te permite leer mejor el riesgo de cada semana o mes.
5. Abrilo por la dimensión que te importe gestionar
No todas las empresas necesitan el mismo nivel de apertura.
Podés abrirlo por:
cuenta bancaria
moneda
sociedad
unidad de negocio
sucursal
proyecto
Si operás en varias monedas o con varias sociedades, no hacer esta apertura es casi condenarte a mirar la caja mal.
6. Calculá el saldo final de cada período
La lógica básica es:
Saldo inicial + ingresos - egresos = saldo final
Y ese saldo final pasa a ser el saldo inicial del siguiente período.
Parece obvio, pero el poder está en ver esa secuencia a lo largo del tiempo.
Ahí aparecen los pozos de caja, los picos, las semanas tensas y los excedentes.
7. Compará forecast vs real
Un cashflow de gestión no debería quedar congelado.
La gracia está en actualizarlo y comparar:
qué esperabas cobrar
qué efectivamente cobraste
qué pagos se corrieron
dónde hubo desvíos
qué patrón se repite
Ese aprendizaje mejora muchísimo la calidad de las proyecciones futuras.
Qué errores comunes aparecen al armar un cashflow de gestión
Hay varios errores clásicos.
Confundir caja con resultado
Una empresa puede vender bien y estar ahogada igual.
Mirar solo el saldo bancario
El saldo es una foto. El cashflow es la película.
No incluir impuestos o sueldos correctamente
Muchas veces están subestimados o mal calendarizados.
Mezclar flujos extraordinarios con operativos
Eso distorsiona la lectura del negocio.
No actualizarlo seguido
Un cashflow viejo da falsa tranquilidad.
Tener una sola planilla para todo sin apertura
Cuando el negocio tiene complejidad, eso explota rápido.
Cómo debería verse un cashflow de gestión simple
A nivel estructura, podría verse así:
período
saldo inicial
ingresos operativos
ingresos no operativos
egresos operativos
egresos no operativos
saldo neto del período
saldo final
Y luego sumar aperturas según necesidad:
por banco
por moneda
por sociedad
por proyecto
Lo importante no es que tenga mil filas.
Lo importante es que te permita responder rápido:
¿cómo estoy hoy y cómo voy a estar si se cumple lo que espero?
Cuándo el Excel empieza a quedarse corto
Excel sigue siendo útil. Muchísimo.
El problema aparece cuando:
hay varias cuentas bancarias
hay varias monedas
hay varias sociedades
el forecast cambia todo el tiempo
hay que conciliar movimientos manualmente
el equipo pierde horas actualizando en vez de analizar
Ahí el cashflow deja de ser una herramienta de gestión y pasa a ser una carga operativa.
Y ese es exactamente el momento en el que una empresa necesita una capa más moderna de tesorería.
Qué tiene que ver esto con Fonder
Fonder busca resolver justamente ese problema: que la empresa no tenga que construir visibilidad de caja a mano, entre bancos, ERP y planillas.
Cuando el cashflow de gestión está bien armado y conectado con la operación real, el equipo puede:
ver su liquidez consolidada
anticipar descalces
actualizar proyecciones más rápido
tomar decisiones con menos fricción
dedicar menos tiempo a tareas manuales
Porque al final, el valor del cashflow no está en tener una planilla linda.
Está en tomar mejores decisiones con la caja.


